Quieres estar a la vanguardia de las familias millennials, y ahora bebes agua del grifo, claro con filtro, pero en los últimos días tú y tu familia han experimentado problemas estomacales a raíz de esta nueva forma de hidratarte, por ello debes estar bien preparado e informado.

Lo más recomendable es que revises los sistemas de sanitización y comprar unos filtros de carbón activado. Estos equipos están especialmente diseñados para poder remover el cloro y la materia orgánica causante del mal olor, color y sabor del agua. Además, también remueve orgánicos como fenoles, pesticidas y herbicidas que contiene el agua.

El agua es conocida como un solvente polar, eso significa que el agua tiene moléculas positivas y negativas. El carbón activado es no polar, por lo tanto, no tiene fuerza ni positiva ni negativa. La mayoría de los contaminantes orgánicos también son no polares, como la superficie del carbón activado y debido a eso, por no ser disueltos en el agua, se acercan a la superficie del carbón y quedan absorbido.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) e institutos de agua en todo el mundo y médicos publican con frecuencia informes que indican que el agua del grifo es más segura o tan segura para su salud como el agua embotellada.

En algunos lugares primermundistas como Madrid, Zurich, Munich, Estocolmo y Oslo el agua del grifo sabe muy bien. En otros países y municipios puede tener un sabor desagradable, pero el mal sabor puede ser fácilmente eliminado mediante el uso de un simple filtro o la adición de cítricos.

Según varias pruebas a ciegas, nueve de cada diez personas no pueden detectar la diferencia entre agua filtrada y agua embotellada. Y si prefieres agua con gas, existen soluciones que se incorporan directamente al grifo para obtenerla.

Además, el agua del grifo es transportada eficazmente a tu hogar con poco impacto medioambiental. Con el agua embotellada se necesitan alrededor de 2-3 litros de agua para producir cada litro. Pero lo peor es el plástico.

Aunque el PET es una mejora frente a los plásticos anteriores, la mayoría de las botellas nunca se reciclan y terminan en vertederos o en los océanos, a lo que hay que añadir el transporte del agua embotellada, que contamina generando CO2.

Ahora ya sabes, el tomar agua del grifo no es dañino, siempre y cuando procures tener los filtros necesarios para sanitizar lo más posible el agua, ya que no precisamente es de manantial.

 

 

 

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