La serigrafía es una técnica asiática milenaria de impresión manual,  documentos e imágenes se reproducen sobre cualquier material y se trata de transferir una tinta a través de una malla tensada en un marco.

Éste proceso es de los más productivos y amplios pues llega a muchos sectores de la industria gráfica; como la textil, moda, publicitaria, etc., cualquier cosa puede ser impresa a través de la serigrafía.

Obviamente, una de las herramientas fundamentales en el taller serigráfico es el pulpo, la base donde se colocan los marcos o pantallas y existen muchas configuraciones según el número de brazos. Los más comunes son el pulpo 2 brazos y una estación, pulpo 4 brazos y 2 estaciones y pulpo 6 brazos y dos estaciones.

Aunque se ha puesto en duda su continuidad por el surgimiento de la impresión digital, poco a poco comienza a reforzar su mercado. Indudablemente tiene grandes retos por delante, pero tiene muchas bases para afrontarlos.

El número de estaciones de trabajo y de brazos, se relaciona directamente con el número de colores a ocupar en la impresión, así como con la velocidad del proceso. Por lo que, entre más brazos y estaciones de trabajo tenga el pulpo, se obtendrá más eficiencia en el serigrafiado.

La pretensión de emprender un negocio de serigrafía es muy viable por lo mencionado al inicio del texto, de hecho, existen lugares que imparten cursos prácticos y teóricos a bajo costo e incluso gratuitos como en el Centro de Capacitación en Artes Serigráficas de la CDMX o en las Fábricas de Artes y Oficios (Faros).

Asimismo, se pueden conseguir pulpos nuevos y usados, por lo que sus precios pueden variar en páginas como Mercado Libre, Segunda Mano; así como en la página de Makigrafics donde se ofertan diferentes tipos de pulpos y otros productos para la impresión.

Expertos del tema aseguran que entre las máquinas de serigrafía profesionales más reconocidas en el mundo destacan Riley Hopkins de Ryonet, Vastex y M&R.

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