El acabar con la pobreza y detener el efecto invernadero lo determinaría un cambio en el consumo mundial, cosa que prácticamente es imposible. Más de 800 millones de personas hoy en día viven con menos de 1.25 dólares diarios.

En la actualidad, existen muchas ciudades verdes y en algunos países intentan sacarle provecho a su ubicación geográfica y utilizar los recursos naturales que tienen a la mano como Islandia, así como implementar el uso de iluminacion con energia solar, entre otras.

Suecia o Francia, dos de los países que han tenido el mayor éxito al descarbonizar su economía a un 4% y un 3.8% anual respectivamente, principalmente al reemplazar las plantas de energía basadas en combustibles fósiles por las de energía nuclear e hidroeléctrica. Aun así, las tasas mundiales de descarbonización entre 2000 y 2014 han estado muy lejos de estas cifras, situándose alrededor del 1.3%.

En estos países se ha implantado una serie de reglas para disminuir el carbón en el ambiente. Un ejemplo de una de esas reglas es el no permitir dentro de algunos años automóviles a gasolina e incrementar el uso de la bicicleta o el uso de automóviles híbridos o eléctricos.

Los escenarios que fueron analizados demuestran que hace falta un enorme progreso tecnológico para lograr ambos objetivos. Actualmente España se encuentra muy por detrás de lo esperado al no lograr el cumplimiento de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

De acuerdo con el índice de los ODS de 2017, elaborado por la Sustainable Developmen Solutions Network (SDSN) de Naciones Unidas y la Fundación Bertelsmann para medir el grado de cumplimiento alcanzado por cada país con estos objetivos, en donde España se sitúa en el puesto 25 del ránking de 157 países.

Es así que, España es líder en aumento de emisiones absolutas en la Unión Europea, con un incremento de más de 47 millones de toneladas de CO2 con respecto a 1990. Esta cifra supone un incremento en la tasa de emisiones de un 16’6%.

A pesar de ello, España está en disposición de cumplir las objetivos europeos marcados para 2020. Sin embargo, el incremento de un 4% en las emisiones que se ha producido desde 2013, unido a la falta de políticas destinadas a la descarbonización de la economía, alejan al país de conseguir sus objetivos para 2030.

 

 

 

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